.Sin Azucar.
Empezamos a adquirir un color verde, pero no verde esperanza, no, verde muerte, putrefacción y la bolsita llena de cosas buenas se rompió y era imposible separarlas de las gotas que colman el vaso.
Tambien se nos olvidó echarle azucar y era amargo cada sorbo y decidimos apartar el vaso. Quemaba, quemaba tanto que ardía el interior y acabamos atragantandonos con la cosas buenas que se quedaban paradas en la garganta y no nos dejaban respirar.
En lugar de curar el dolor, nos arañaba por dentro.

Nombre: Maki







