.En Grado Tres.
Y es que no me parecia normal mi bondad repentina, mi afan por querer a mis semejantes y el librarles de toda culpabilidad...incluso darles la posibilidad de la duda y hasta del perdon.
Y no, no era normal.
Porque lo dejé justo cuando casi rozaba el grado tres y yo, orgullosa de ser de raices malevolas me fui hacia la luz blanca y tu, que asombrada escuchabas mis instintos y malos pensamientos, los recogiste. Y ya ves, seguramente pondria la misma cara que tu cuando me escuchabas e intentaba explicarte que no es bueno el camino del mal.
Y hostia si estaba equivocada.
Cuando llegó la patada en la boca volví a mi misma. Pero ya de primeras al grado tres.
Y ahora ya no hay caras de asombro ni consejos para el buen camino, ahora hay risas perversas y miradas furtivas buscando un objetivo, y las manos se preparan para hacer su trabajo, como la garganta, que ha encontrado el repertorio de las palabras perdidas, esas que hacen daño incluso antes de salir por la boca.

Nombre: Maki







